Harenna es un vino con cuerpo, bien estructurado en el que los aromas minerales y los cítricos amargos prevalecen. La interacción del microclima de nuestra zona y del suelo arenoso, ejerce una gran influencia en el balance entre la acidez y el alcohol, obteniendo así un perfecto equilibrio en la maduración. El resultado final es un vino con estilo, en el que la enóloga Reyes Martínez-Sagarra, admite que "ha estado trabajando sin prisa, poquito a poco", vinificando por separado las distintas parcelas en depósitos de acero inoxidable y utilizando levaduras nativas.
















